julio 19, 2010
Te quiero, tesoro mio, te quiero mucho!
Tiene 91 años, está prácticamente inmovilizada en la cama de la residencia, con apraxia y afasia (que según explicó el médico, quiere decir lisa y llanamente: sin movilidad y que casi ha olvidado las palabras) y también ha perdido casi por completo la vista.
Recibe esas palabras con una hermosa sonrisa. Si, hermosa, con la cara relajada.
Soy yo, estoy aquí contigo. Te quiero!
Sé que esos estímulos funcionan. Me sujeta con fuerza la mano que le acerco y nos quedamos así, unidas y en silencio, por horas. Mientras la veo tranquila no quisiera que esto acabara nunca. Cuando me viene a la cabeza, me cuesta soportar esta idea. Pero llegará y tendré que aprender a convivir con ello. Ahora, en esta etapa, es la experiencia en torno a la que gira mi vida.
Hoy es su santo, por eso la tengo más presente todo el tiempo.